sábado, 19 de junio de 2010

Cómplice espera

Es un pacto entre nosotros.
Yo te amo y tu me amas, más no podemos amarnos como todos se aman.
Muchas noches te soñé, tantas otras tu quisiste mi compañía.
Ahora tu y yo estamos tranquilos, sabemos que en alguna rotonda de la amplia calle que es la vida, nos volveremos a encontrar. Quizás nos podamos dar, quizás nuevamente tendremos que esperar.
Pero tu me amas, y yo te amo, es lo más verdadero que tenemos, lo más seguro que apostamos frente este ir y venir que es el día a día.
Es un secreto, nadie más sabe, nadie nos creería, ni entendería este amor, que bello es contar contigo siempre.
Aunque sepas que beso a otro.
Aunque sepa que protegas a otra.
Yo te amo y tu me amas, nada más importa, aunque sea a la distancia, aunque sea en nuestros sueños, aunque aún no sea nuestro momento

Necesidad

Este tedio que todo lo invande es necesario
si quiero ir a las tablas donde mi voz
te llene de amor, sientas que porfin lo conquistamos.

Esta frío amargo lo llevo firme a mi pecho
si tengo que resguardarme
para volver a ver la cuidad
con la resonancia que tu amor dejaba.

La tarde es gris, la cuidad es apática
y aún así tiene los mismos parajes
que en días igual a este
fueron una sinfonía de colores
por que no era sólo yo, eramos dos.

Y el cielo azul se ha perdido
en la inmensidad de esta tregua
que me vi obligaba a sobrellevar
pero insisto es necesario.

Si así podremos hacer
un arcoiris con nuestros vocablos
y un monumento de compases propios.
¡Y el amor nuestro mayor estandarte!

Si me enamorase

Si me enamorase de ti
te llevaría lejos donde
el cielo nos da en la cara
y las aves vuelan entre
nuestras sonrisas.

Si me enamorase de ti
seríamos como dos gatitos
viajando por nuestras metas
agiles y huraños
con los extraños.

Si me enamorase de ti
mi ternura sería el amanecer
de cada día tuyo
y tus besos serían mi paz
frente a cada pozo.

Si me enamorase de ti
nos saldrían alas a ambos
dichosos de tantos juegos
descansaríamos en el paraíso
de tus brazos y los míos

Si me enamorase de ti
le cantaría a tus ojos
para convertir tu sonrisa
en una melodía inspiradora
para cada día.

Si me enamorase de ti
mi voluntad de amarte sería
tan constante como el sol
viviendo juntos como amigos
ayudandote amor mío
a que logres todos tus sueños
que juntos vivamos por ellos.

Si me enamorase de ti
te escribiría cada día
y de ansias de alegría
me perdería en palabras
para describir
todo lo que eres para mí.

Si me enamorase de ti
miraríamos las estrellas
recordando lo insignificante
que somos en este universo
pero lo poderoso
que son el sentir
de tu corazón y el mío
nuestro gran amor
frente a un gran mundo.

Déjate nomás

Déjate guiar por su autoritarismo
pone tus decisiones a sus pies.

Coloca tus pensamientos en su mano
deja que el los amase bien.

Luego piensa y vomita todos tus ideales
vomítalos bien.
Que si él supiera quien quisieras ser tu realmente
No te querría ni ver.

Camina recto como él te dice
aunque tu corazón se sienta aplastado.

Conserva las costumbres que él te impone
que en un mundo comercial
son debilidades disfrazadas de poder.

Sigue sus reglas
olvida que sientes.
Sigue sus pasos
olvida la belleza de lo feo.
Sigue tal cual vas.
Si quieres empobrecer tu corazón.
Si quieres ser uno más.

Aún crees en ella y ella vive sin ti.

Es otoño y dejo caer la última hoja del árbol que vió nuestro amor crecer, es como postal que espero que un día a tu puerta vaya a parar...

Dejé la bandera blanca alzada.
y me fui antes que despertaras
y antes que lo primero que oyera fuera tu voz.

Verte a lo lejos me permitió
despedirme igual de ti.
No espero que me entiendas
sólo que te encargues de ser feliz.

Ha llegado el invierno
y yo me congelo lejos de ti
Todo lo que dejé fue
mi mejor recuerdo para ti.

En medio de las pocas hojas de otoño
aún crees en mi.
El cielo llora en mi nombre.
Los árboles se despedazan por mi.
Yo continúo mis días
Yo si vivo sin ti.

Yo tuve tus perseguidores
Tu tuviste mis fantasmas
Yo fui la presa
Tu el cazador.

Ahora los papeles han sido trastocados
Da vuelta la página como yo querido mío.
Quizás podamos empezar de la misma.

lunes, 7 de junio de 2010

indemne porvenir.

Voy a dimitir acerca de las rejas que te coloqué.
Y sentiré liviana la afrenta, por qué dejé de lado el ego.

Seamos analfabetos de recuerdos y rencores.
Vivamos como los niños, desconoscamos los sentimientos agrios.
Sancionemos el impulso para evitar, pero no ofendamos al corazón.

Oh! No seas arbitrario con la razón, tampoco con el amor.
La inteligencia emocional dicen que es la receta.
La razon tan sólo un ingrediente más.
Que el decreto no lo coloque el mundo.

Preclaro han sido tus intenciones.
muy bien yo lo sé
Pero no por ello debes anularte
el único premio que así te ganas
es la saña contigo mismo.
Quedándo ciego, caminando aturdido.

Yo tambien fui el díscolo
que pretendía ir en contra del prójimo cuadriculado.
Pero terminé en la parada del encono hacia uno mismo.

Cuando nos volvamos a ver
vamos a exonerarnos de todo lo que pasó
antes de volver a oírnos.
Es la única promesa que te puedo hacer
mientras te escriba.

martes, 1 de junio de 2010

Carta para ti.

Querido leéme esta vez, enserio, por favor. Leéme con los mismos ojos que tenías el día en que nos conocimos. Ojos que me permitieron ver en parte el jardín que se haya en tu corazón.
Yo sé que amas y que la amas de verdad. Tambien conozco la contradicción abismante de querer olvidar más que entender por qué la amas.
Oh! Cuánto te asustan sus celos que se entierran como estocadas en tu espalda blanca al aire del invierno, cuánto te chocan y aterran sus inseguridades hirientes y su altanera mirada como enjuicia y somete a balanza la claridad de tus ojos.
Sé que la amas y que te desgarras de dolor;que mientras tu estás sacrificándote intentas complacerla. Yo lo sé por que lo ví desde que llegué a este mundo. Yo lo sé por que aprendí a vivir frente a ese escenario. Yo lo sé por que tambien fui ése intérprete en mis propias tablas ¿Cómo no iba de imitarlos inconscientemente?
No ignoro la esperanza de revertir el devenir del libro inviertiéndolo creyendo así que leemos uno diferente; el fundir mediante la aprobación de sus pruebas los corazones y borrar las llagas y ampollas que ha ambos les han salido.
A ti ahora.
A ella antes.

Entiendo tu empeño ya que muy bien sabes que somos víctimas de víctimas. Pero porfavor querido, no olvides quien eres, recoje del suelo lo que pierdes. Tampoco des tregua para que envenene tu corazón, no ella sino los fantasmas que la acechan, a los cuales ella le abrió la puerta a ciegas.
Que la ardiente unión no deje la estela de una gran montaña que los separa y una red de rosales que crece como enredaderas entre sus cuerpos. Que les dificulta el acercarse.
Sin herir.
Sin ser herido.
Sortea las amenazas y las limitaciones que su amor imponga. Porfavor ámala como lo has hecho todo este tiempo pero ámate a ti mismo con todo tu corazón tambien. No dejes que te exijan el ser y te inventen la libertad que sus propios miedos han de modificar.
Oh querido sánate y sánala pero advierte la pócima venenosa en la cual puede transformarse el amor, pintando de tortura tus palabras. No pierdas tu forma de entregarte y advierte que vale más amarla y no perderla nunca (ni siquiera teñir sus recuerdos de algún particular color), que amarla y que el odio que acecha entre sus corazones los convierta en completos desconocidos.
Sé que es díficil desenamorarse, que uno cuando descubre lo intrincado que puede ser la senda del amor enfermo, tira los dados a la suerte del tiempo y espera la devolución del corazón ninguneado, pero es uno el que mueve y trasciende las espadas del reloj que determinan el propio tiempo. Sólo nuestras manos pueden tomar nuestro corazón desde las jaulas que entre voluntad y ceguera ilusión fuimos a recluir.
Tómalo; es tuyo. Ama al mundo. No al mundo a través de alguien. Ama a todos.
Yo tambien creí que mi amor era tan grande que alcanzaba para dos salvavidas en las aguas de un mar belicoso que yo hasta ese entonces desconocía. Pero me equivoqué. No somos todopoderosos y cada uno puede descubrir como coser la propia herida. Hilo del amor propio. Herida que nadie podrá nuevamente abrirla.